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Tendencias económicas

En esta sección ponemos a su disposición de forma regular diferentes documentos e informes, así como valoraciones de la situación económica y de las perspectivas a corto y medio plazo. Para ello facilitamos una introducción general que analiza someramente la coyuntura y las perspectivas acompañando de documentos que amplían las informaciones y análisis introductorios.

Entre las fuentes que se citan están FUNCAS, BBVA Research, Caixa Bank Research, Instituto Estudios Económicos, Markit PMI y el Informe Perspectivas de Consumo de Millward Brown. Otras fuentes y estudios podrían ser referidos en posteriores actualizaciones, en función de su interés y actualidad.

Balance General y Evolución Reciente

016 terminó (3,2% de crecimiento) por encima de las previsiones, que a la luz de la inestabilidad política, los analistas habían ido sembrando. 2017 podría seguir un curso similar.

En los dos últimos años se ha acuñado el término, entre los analistas económicos de “Vientos de Cola”: Precio del Petróleo, Estímulos del BCE, Baja Inflación y Gasto Público creciente. Ahora en el 17, anunciada la retirada de estos factores que apoyaban el crecimiento, se deberían frenar los crecimientos habidos en torno al 3%. Se espera por tanto un aterrizaje, si bien suave, del crecimiento. No obstante, por el momento, a la luz de los últimos datos, crecimiento del 0,7 en el primer trimestre, este descenso no se estaría produciendo, a pesar de que diferentes factores ya confluyen en contra.

Por sectores se observa el mantenimiento de la demanda externa gracias la mejora de competitividad de la economía y sobre todo al crecimiento económico mundial en particular europeo del que Alemania, Francia y los países del Este participan holgadamente, mientras que otros como Italia y sobre todo Grecia, que permanece en la “UVI”, no lo hacen.

El consumo público se ha contraído, la relajación fiscal del periodo precedente a la celebración de las elecciones se ha tornado en un mayor rigor, además la falta de presupuestos ha servido de pretexto para la ejecución de políticas públicas no expansivas. En cuanto a la demanda interna, se observa una bonanza generalizada:

  • Tras una ligera crisis en el sector manufacturero en el último trimestre de 2016, el sector se ha recuperado al inicio de año y ahora según el índice Markit, la confianza está en máximos y los planes de inversión y empleo se prevén sólidos y crecientes.
  • Esta misma tónica se mantiene en el sector servicios y en el comercio minorista.

Dentro de este apartado conviene subrayar el consumo privado, que tal como nos describe el Informe de Millward Brown estaría experimentando un cambio de patrón. Si en el comienzo de la crisis años 8 a 10, los consumidores no asumieron que la “Fiesta se había acabado” y en los años profundos se sumieron en una depresión, hoy nos encontraríamos en un escenario, casi inverso al experimentado en los primeros años de la crisis, un periodo de asimilación y racionalización, un periodo en el que los consumidores guardan prudencia en sus hábitos de consumo que no se corresponde con sus posibilidades reales de gasto. En la actualidad, una parte de los consumidores, a los que Millward Brown denomina “supervivientes”, los que han recuperado o nunca perdieron su capacidad de consumo dentro de esta Sociedad Dual, cuenta con una mayor confianza en mantener e incluso incrementar su capacidad de gasto. Estos se han podido beneficiar hasta hace unos meses de una inflación negativa, disponen de mejores perspectivas en sus empleos y vuelven a poder acceder al crédito.

Sin embargo la crisis ha impuesto nuevos patrones de conducta. Vivimos en una época de expectativas limitadas, se utilizan presupuestos y se hacen comparativas de precio tal como se hacía en lo peor de la crisis. De alguna manera, el consumidor de clase media, que ahora se sabe más oxigenado, mantiene sin embargo cierto resquemor y aunque no puede negar que su situación mejora no se fía de que la situación del País pueda volver a empeorar, lo que le conduce a mantener la prudencia.

Así por ejemplo, no emprende con el mismo afán que en la pre-crisis la compra de viviendas y otras inversiones de largo plazo, prefiere realizar compras oportunistas más que planificadas, al tiempo que se empieza a permitir más y mejores pequeñas gratificaciones en forma de vacaciones, ocio o telefonía móvil o el regreso a un comportamiento más marquista que en los años precedentes o no se podía permitir o no se atrevía a seguir. Otros de los motores de crecimiento que está recuperándose después de años de desplome, es el sector construcción e inmobiliario. Los visados de obra nueva han crecido un 38%. Este crecimiento se refleja ya en la subida de precios y aunque la vivienda, como indica Millward Brown no es todavía una compra de “primera necesidad” como casi lo llego a ser en el periodo precedente a la crisis, su recuperación podría paliar en 2017 y 2018 la pérdida de ímpetu de otros motores económicos.

Este crecimiento viene ya reflejándose desde 2016 en el empleo. El ritmo de crecimiento se ha traducido en la recuperación del 41% del empleo perdido desde la crisis.

En cuanto a la inflación, hemos sido testigos de un fuerte repunte tras años donde la deflación parecía ser una amenaza real y persistente. En todo caso, este comportamiento de la inflación, más parece coyuntural debido a factores muy volátiles como el precio de la energía y los combustibles, mientras que la inflación subyacente todavía experimenta un crecimiento suave. Por último, los informes y estudios de coyuntura revisados, nos recuerdan que la situación de las finanzas públicas no ha alcanzado su objetivo, en la medida que los ingresos fiscales mejoran con la bonanza económica y que el coste de la deuda se ha reducido, la evolución se anticipa positiva pero por debajo de los tiempos y objetivos planteados por Bruselas.

Previsiones 2017 y más allá

El consenso del Panel de Funcas estima un crecimiento de 2,6% para 2017 y de 2,3% para 2018. Ambas previsiones son revisiones al alza efectuadas por los diferentes institutos que participan en el Panel. Recientemente el Gobierno ha elevado su previsión al 3%. De confirmarse este proceso al alza de las previsiones nos situaríamos en un escenario similar al de 2016: pese a que los indicadores objetivos sugieren que los factores que impulsan el crecimiento se van agotando, otros factores o la inercia de estos mismos siguen sosteniendo el crecimiento económico postcrisis a niveles muy superiores a la media europea y en una tasa pareja a la de la Europa Emergente (Polonia, Chequia, Rumanía, Hungría…).

No obstante, los frenos son varios y muy notables, el propio repunte de la inflación, que se prevé temporal, si bien limita ya en el presente la capacidad de gasto de las familias, igualmente el mantenimiento de la contención en el gasto público, la anunciada retirada de estímulos del BCE, las incertidumbres sobre el precio del Petróleo, así como un entorno político que invita en el medio plazo a pensar que la economía mundial regresa a políticas proteccionistas.

Pese a este frente de potenciales adversidades la economía española puede beneficiarse de la mejora generalizada del crecimiento mundial.

Finalmente para 2018 se vuelve a anunciar la ralentización de la economía, con un crecimiento económico de 2,3% que dejaría la tasa de paro en un 16%, cifra todavía muy superior a la media europea.

Por tanto, en conclusión, la economía española sigue creciendo por encima de los pronósticos. Si 2016 trajo consigo un crecimiento del 3,2% en un entorno institucional altamente adverso, 2017 parece encaminada a repetir un crecimiento casi igual a pesar de haber muchos factores en contra y de un entorno político cada vez más complejo en incierto. Los españoles a juzgar por el Estudio de MB, todavía no se lo acaban de creer, una parte prefiere vivir con prudencia y otra pese a la mejora Macroeconómica no ha conseguido cambios sustanciales de su nivel de vida que le permitan sumarse al tren del consumo, no en vano nuestras tasas de paro y sobre todo de precariedad laboral se hallan tan por encima de la media europea como el propio dato del crecimiento económico español.

Balance General 2016

El consenso general subraya que en el primer semestre de 2016 la economía ha crecido por encima de lo previsto cuando se esperaba una desaceleración. La incertidumbre política interna y el enrarecido contexto internacional no han pasado factura, al menos de momento, a la economía española que ha seguido creciendo casi como en 2016. Ver +

Cuestión diferente son las razones de este crecimiento, los motores que lo sostienen y su sostenibilidad. De ahí que también existe un consenso a la hora de valorar como muy probable una desaceleración, que en palabras de María Jesús Fernández de FUNCAS, dejaría atrás los “Vientos de Cola” que nos han impulsado en los últimos meses y enfriaría parcialmente los motores que lo han sostenido Ver +

En apariencia, señala Miguel Cardoso de BBVA Research, esta previsión de ralentización no se sostendría tanto en el análisis estadístico como en la constatación de una serie de riesgos e incertidumbres Ver +

Riesgos e incertidumbres “muy grandes” sobre los que se detiene el informe del Instituto de Estudios Económicos. Como consecuencia en 2017 las previsiones son de crecimiento (2,3% según el consenso del Panel de FUNCAS) pero un crecimiento no exento de riesgos que algunos como el Brexit se estiman (BBVA Research) entre 0’3 y 0,4% puntos de menor crecimiento de PIB. Y respecto a cuál podría ser el coste de la situación política interna en términos de incertidumbre, Jesús Fernández Villaverde de Wharton School lo llega a estimar entre un 0,4 y un 0,7 %, sumados ambos decrementos hacen del 2,3% una cifra cuestionable. Por eso, lo que decidamos en los próximos meses en España y en la Unión Europea se torna crucial para inclinar la balanza hacia una ralentización cíclica del crecimiento o hacia una caída sustancial del mismo. Ver +

En todo caso, este crecimiento económico, sobre el que todavía gravita la “sensación” de crisis, habría llegado a la que habitualmente llaman los medios “la economía real”, como muestra el peso de la demanda interna en 2016, en particular el consumo de los hogares, y evidencia el Informe Millward Brown que constata una mejora sustancial de las percepciones de los consumidores que ha permitido “recomponer comportamientos estables”, el regreso a compromisos financieros a largo plazo, retomar la compra de marcas e incluso hábitos de ocio que habían estado muy restringidos durante la crisis. Eso sí, como muestra el estudio, cada segmento social o sociológico lo vive de forma muy diferente y las rentas bajas siguen manteniendo pautas similares a las adoptadas durante la crisis. Ver +

Evolución Reciente

Según el Panel de Previsiones de la economía española encuesta realizada por FUNCAS entre 17 Servicios de Estudio, el crecimiento en el segundo trimestre habría sido del 0’7 % y la previsión para 2016 a final de año alcanzaría los 2,9%. Este crecimiento supera las previsiones establecidas por este panel. Esta corrección se explica fundamentalmente por la mejora del consumo de los hogares y en menor medida del consumo público. www.funcas.es/Indicadores/Indicadores.

Lo que se habría producido en el patrón de crecimiento es una sustitución, en cuanto a su peso y protagonismo, del “Motor” de la demanda externa por la demanda nacional. No obstante, a pesar de la ralentización de las exportaciones, éstas, en un contexto internacional de franco retroceso, se habrían mantenido por encima de la media, lo que significa que se habría ganado cuota al bajar menos que el mercado.

Construcción habría experimentado igualmente un retroceso, sobre todo en el no residencial o de obra pública y la inversión en bienes de equipo se mantendría. Además todo ello en un contexto de inflación contenida (tasa subyacente del 1% en 2016) y de crecimiento del empleo a un ritmo del 2,6%.

Los factores que explican este crecimiento que como se ha dicho antes ayudan también a explicar una probable ralentización al disminuir o desaparecer su presencia son los siguientes:

  • Costes de financiación de las empresas reducidos consecuencia de la política monetaria expansiva del BCE.
  • Precio de la Energía, que aunque se ha recuperado sigue siendo muy favorable.
  • Impulsos transitorios derivados de una relajación de las políticas de consolidación fiscal que se atribuyen al año (o años) electorales y que ha supuesto una desviación del objetivo marcado en el programa de estabilidad en 2015 (4,1 vs 3,6) y una deuda pública que ha superado el umbral del 100%. Punto en el que incide el Informe del Instituto de Estudios Económicos Ver +
  • Mejora de la situación empresarial que vuelve a beneficios y que además necesitaba, después de años sin inversiones, renovar equipos e instalaciones.

Previsiones segundo semestre y 2017 e Incertidumbres.

En términos generales, como se ha señalado, la buena noticia es que el crecimiento se mantiene: “El segundo semestre empieza con buen pie”: www.caixabankresearch.com/-/el-segundo-semestre-empieza-con-buen-p-1 y lo hace por encima del 2%. En 2017, este crecimiento se refleja todavía en el empleo que retrocede a una tasa de desempleo del 17,5% según FUNCAS y como avalan los Estudios de Markit PMI https://www.markiteconomics.com/Survey/Page.mvc/PressReleases?lang=es)

El crecimiento trimestral a partir del trimestre actual se sitúa en una media del 0,6% según FUNCAS, aunque como se comentó estas previsiones no toman en cuenta ciertos riesgos o realidades como el BREXIT cuyo impacto puede llegar a ser muy notable.

En lo que sí que existe un consenso es en la existencia de una combinación de factores de desaceleración, no siempre cuantificables, pero en todo caso reales:

  • El agotamiento de los vientos de cola, que podrían incluir un incremento de los tipos de interés, el aumento del precio de la energía y el regreso a una mayor disciplina fiscal por exigencias de Europa. Ver +
  • La situación de los países emergentes. Existen dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento de China por su dependencia de inversión pública y de los estímulos del estado, igualmente se constata que los países emergentes siguen teniendo una fuerte dependencia de las materias primas, lo que hace que su crecimiento y su capacidad como motores de la economía internacional no se vea claro. Además una subida de tipos en USA dificultaría su financiación. Ver +
  • Un contexto político internacional en transición en el que podrían ganar peso opciones populistas y la incertidumbre sobre el impacto del yihadismo sobre nuestras sociedades y economías.
  • La Situación de Grecia que se mantiene como problema subyacente no resuelto.
  • El BREXIT cuyo impacto se transmite a través de múltiples canales, empezando a corto plazo por la volatilidad financiera y el freno a los intercambios comerciales, y continuando por el peso demográfico (1 millón de residentes UK en España) y su capacidad de gasto tanto como turistas (21% del gasto turístico) como residentes (primer demandante extranjero de vivienda en España). Ver +

Si a ello añadimos la situación de impasse político interno con su repercusión directa sobre la capacidad del gobierno para enfrentar todos estos riesgos y dificultades, podemos acordar en palabras de Miguel Cardoso de BBVA que la “vulnerabilidad de la economía va en aumento”. Si bien por el momento como muestra el informe de Millward Brown ha afectado más a las percepciones que a los comportamientos de los consumidores.

En todo caso ¿Cuánto? y ¿Cómo va a repercutir? es ya opinable, expertos como Juergen B Donges Ver + y el citado Jesús Fernández Villaverde nos ofrecen su particular punto de vista, a veces provocador ,entrando más en profundidad en las causas y el futuro tanto de la economía española como de la europea. Igualmente es interesante el Informe citado del Instituto de Estudios Económicos “España en la Encrucijada” por la calidad de los análisis de los riesgos e incertidumbres y su argumentos a favor del control del déficit y de la consolidación presupuestaria.

Por tanto, en conclusión, se constata que estamos embarcados dentro de un ciclo sostenido de crecimiento, la recuperación se ha consolidado y al menos continua, a menor velocidad durante 2017. Segundo, esta recuperación está teniendo ya un impacto claro y directo sobre el consumo que se refleja en cambios en los patrones de comportamiento de los consumidores, cuya capacidad de demanda se ha convertido en el principal motor de la economía en 2016, teniendo en cuenta la tendencia de la tasa desempleo a la baja en 2017, este patrón debiera sostenerse, aunque la percepción de incertidumbre puede más pronto que tarde repercutir en los consumidores y dar al traste con este motor del crecimiento.

Es precisamente esa situación de Incertidumbre la más difícil de cuantificar en un contexto donde la capacidad para hacerle frente desde las instituciones tanto nacionales como europeas, está por el momento en el dique seco y sin perspectivas de mejora a corto plazo.